Surah Al-Hashr Translate in Spanish

Lo que está en los cielos y en la tierra glorifica a Alá. Él es el Poderoso, el Sabio.
Él es Quien expulsó de sus viviendas a los de la gente de la Escritura que no creían, cuando la primera reunión. No creíais que iban a salir y ellos creían que sus fortalezas iban a protegerles contra Alá. Pero Alá les sorprendió por donde menos lo esperaban. Sembró el terror en sus corazones y demolieron sus casas con sus propias manos y con la ayuda de los creyentes. Los que tengáis ojos ¡escarmentad!
Si Alá no hubiera decretado su destierro, les habría castigado en la vida de acá. En la otra vida, no obstante, sufrirán el castigo del Fuego
por haberse separado de Alá y de Su Enviado. Quien se separa de Alá... Alá castiga severamente.
Cuando talabais una palmera o la dejabais en pie, lo hacíais con permiso de Alá y para confundir a los perversos.
No habéis contribuido ni con caballos ni con camellos a lo que, de ellos, ha concedido Alá a Su Enviado. Alá, empero, permite a Sus enviados que dominen a quien Él quiere. Alá es omnipotente.
Lo que Alá ha concedido a Su Enviado, de la población de las ciudades, pertenece a Alá, al Enviado. a sus parientes, a los huérfanos, a los pobres y al viajero. Para que no vaya de nuevo a parar a los que de vosotros ya son ricos. Pero, si el Enviado os da algo, aceptadlo. Y, si os prohíbe algo, absteneos. Y ¡temed a Alá! Alá castiga severamente.
A los emigrados necesitados, que fueron expulsados de sus hogares y despojados de sus bienes cuando buscaban favor de Alá y satisfacerle, auxiliar a Alá y a Su Enviado. Ésos son los veraces.
Los ya establecidos en la Casa y en la fe desde antes de su llegada, aman a los que han emigrado a ellos, no codician lo que se les ha dado y les prefieren a sí mismos, aun si están en la penuria. Los que se guarden de su propia codicia, ésos son quienes prosperarán.
Quienes vinieron después de ellos, dicen: «¡Señor! ¡Perdónanos, a nosotros y a nuestros hermanos que nos han precedido en la fe! ¡Haz que no abriguen nuestros corazones rencor a los que creen! ¡Señor! Tú eres manso, misericordioso».
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